Comencé a limpiar las botas, comencé a pensar, a recordar. Empezó un breve recorrido de mi vida, acompañada de momentos alegres, alegres como nunca los había pensado. El hecho de limpiar comenzó a hacerse cada vez más mecánico, sólo las manos trabajaban, mi mente se mantuvo suspendida. El tiempo pasó volando y terminé de limpiar las botas. Pisé tierra nuevamente. Me sentí triste de repente, me acordé de que mi padre había muerto. Saqué otras botas para limpiar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario